sábado, 28 de noviembre de 2009

Una Profecía Autocumplida: Efecto Pigmalión en el Trabajo

¿Pueden verse alterados nuestros comportamientos a partir de las creencias que tienen los demás sobre nosotros?

La confianza que los demás tengan sobre nosotros puede darnos la fuerza para poder alcanzar los objetivos más difíciles. Ésta es la base del efecto Pigmalión, el cual explica que el comportamiento de una persona esta influenciado por las expectativas y creencias que se tienen de ella. Esto es algo importante que los líderes deben conocer y estudiar.



Aunque muchas veces no seamos conscientes de ello, si pensamos que una persona no es lo suficientemente buena para desempeñar una tarea, acabaremos transmitiéndole a dicha persona dudas e inseguridades que repercutirán negativamente en su rendimiento. En este caso, estaríamos hablando de un Efecto Pigmalíon negativo que conllevará a una disminución de la cantidad y calidad del trabajo, produciendo resultados mediocres.

En cambio, si pensamos que una persona va a destacar en el desempeño de su trabajo, le transmitiremos confianza que fortalecerá su autoestima, teniendo esto consecuencias muy positivas en su rendimiento. De esta manera se producirá el Efecto Pigmalión positivo, que aumentará el rendimiento y ayudará a alcanzar los objetivos efectivamente.

Entendiendo esto, el líder debe mostrar actitudes equitativas hacia todo su equipo, sin excepción. Mostrando fe en las capacidades de las personas podrá influir en su comportamiento y hacerlas mejores.

Por tanto el líder debe prestar atención tanto a su comportamiento como a las expectativas que genera acerca de su equipo, puesto que mediante ellas condiciona el cumplimiento de los objetivos. La conducta del directivo genera un efecto en sus empleados, y estos responderán según como crean son las expectativas de sus superiores.

En definitiva, todos los días respondemos a lo que las personas que nos rodean esperan de nosotros, para lo bueno y para lo malo el efecto Pigmalión se cumple!!!!!

¿Han vivido alguna vez el poder del efecto Pigmalión en el trabajo o en alguna otra situación?

jueves, 12 de noviembre de 2009

Pingüino Emperador

Hace millones de años, la Antártida era más habitable. A medida que empeoró el clima, huyeron muchos animales, pero el pingüino Emperador se quedó y se adaptó gracias a sus líderes que guían las largas marchas, al trabajo en equipo, al entrenamiento y al esfuerzo por conservar su especie.

En invierno, en un perímetro de cien a doscientos kilómetros alrededor del continente, el mar se congela. En verano, con más luz y menos frío, los pingüinos encuentran pareja y viajan todos al mismo lugar donde nacieron, un lugar especial en la Antártida donde ponen sus huevos y los protegen del frío. Toma de decisiones y trabajo en equipo.

Las marchas son largas, pero el pingüino emperador se prepara para esto. Este animal potente, es capaz de surgir de las profundidades del agua ágilmente, patinar sobre el hielo y volver a levantarse para alzarse sobre sus patas. Una vez en pie, esta ave de andar torpe, está siempre a merced del menor obstáculo.
A comienzos del invierno antártico, mayo o junio, la pareja busca el lugar donde empollará. El único huevo que pone es protegido en un repliegue de la hembra, el que luego traspasa inmediatamente al macho, quien lo coloca sobre sus patas para evitar el frío del suelo y lo tapa con las plumas del abdomen. Delegación de tareas y trabajo en equipo. Luego, las madres regresan a su lugar de origen a alimentarse y guardar comida para sus crías. A continuación, las madres regresan donde las crías, y los que se van son los padres, para buscar más alimento. Y hay que tener presente que los pingüinos son fieles a su pareja y monógamos mientras crían. Control de la situación y trabajo en equipo.
Para combatir el frío, los pingüinos machos forman compactas agrupaciones. Los que están más afuera poco a poco van adentrándose al centro del grupo, donde se conserva mejor el calor, y al mismo tiempo los del interior pasan a los bordes de la agrupación, donde sirven de barrera contra el frío y el viento. Fuera del grupo las temperaturas llegan a 40º bajo cero, pero dentro pueden llegar a los 20º C. Trabajo en equipo.

A principios de septiembre nacen las crías. En ese período vuelven las hembras y los relevan, para que los machos puedan ir a alimentarse al mar. Delegación y supervisión del trabajo realizado entre machos y hembras.

Cuando las crías han crecido, se juntan en "guarderías" mientras sus padres van a alimentarse. Agrupados, pueden sortear los vientos fríos y las bajas temperaturas. Al volver los adultos, padres e hijos se identifican mediante gritos. Llegado el verano, los polluelos ya son independientes.

Verdaderos lideres, que después de haber supervisado, delegado y controlado la situación, delegan en las crías la conservación de su especie y así otro viaje a la Antártida.